Cirugía hemorroidal

Cirugía hemorroidal

Cirugía hemorroidal

Cuando se tienen hemorroides, una de las preguntas más habituales es “¿habrá que operar?”. Pero, aunque las operaciones pueden asustar un poco o no gustar, las operaciones de hemorroides no son tan complicadas.

 ¿Cuándo es el momento de operar?

El médico es quien debe decidir cuál es el mejor tratamiento para cada paciente y si se necesita una intervención o no. La Guía Clínica de la Asociación Española de Cirujanos da una serie de recomendaciones a los médicos para que puedan decidir cuándo es el mejor momento de operar.

Pero para poder entenderla, primero hay que conocer los cuatro grados en los que se clasifican las hemorroides según el nivel de prolapso de las mismas. El prolapso hemorroidal, a diferencia del prolapso rectal, solo afecta a la capa más externa del recto, observándose la aparición de un bulto por el orificio anal.

La clasificación es la siguiente:

  • Hemorroides de grado I: No hay prolapso en ningún caso.
  • Hemorroides de grado II: El prolapso aparece al defecar, pero se reduce de forma espontánea.
  • Hemorroides de grado III: El prolapso aparece al defecar y a veces incluso en otras ocasiones. No se reduce de forma espontánea, sino que hay que hacerlo de forma manual.
  • Hemorroides de grado IV: El prolapso está siempre presente y no se puede reducir manualmente.

Las hemorroides que se operan son las de grado III y IV. Si bien las de grado IV siempre se operan, las de grado III pueden intentar tratarse con otros métodos no quirúrgicos y, cuando no resulten eficientes, finalmente operar.

De todas formas, aunque la clasificación por grados es muy útil en la teoría, al final la última palabra siempre la tendrá el médico, pues los síntomas pueden ser confusos, y al haber varios grados de prolapso y otros síntomas asociados, clasificar las hemorroides dentro de un grupo u otro no es tan fácil.

Y si me tengo que operar, ¿en qué consiste?

Como hemos comentando, se operan las hemorroides de grado IV y algunas de grado III, en especial aquellas que tienen grandes alteraciones en la zona anorrectal, como úlceras o trombosis. En total, sólo el 5-10% de los pacientes con hemorroides acaban operándose.

La operación es pequeña, es decir, la mayoría de las veces el paciente está en casa el mismo día de la operación. En España, es una operación que cubre la Seguridad Social, aunque puede existir una larga lista de espera.

Se distinguen tres tipos de operaciones diferentes:

  • Hemorroidectomía: Se trata de la extirpación de las hemorroides. El cirujano extirpa el tejido del anodermo (epitelio que recubre la zona) junto al tejido hemorroidal. Puede hacerse mediante diferentes técnicas: quirúrgica, mediante bisturí, y láser. Aunque el láser reduce el dolor post-operatorio y se cree que es la mejor alternativa, los estudios que comparan las dos técnicas no muestran ventajas del láser respecto al bisturí.
  • Hemorroidopexia: En esta operación no se extirpan las hemorroides, se bloquea el flujo de sangre al tejido hemorroidal mediante grapas. Suele indicarse para las hemorroides internas. Aunque el postoperatorio de la hemorroidopexia suele ser menos doloroso , hay más probabilidad de que las hemorroides vuelvan a inflamarse.
  • Desarterialización: Este tipo de operación consiste en ligar las ramas de la arteria hemorroidal para que no provoque problemas. Se hace mediante un ecógrafo Doppler, un tipo de ecografía que permite estudiar el flujo de sangre. De esta manera se puede identificar la ubicación exacta de las ramas de la arteria para que puedan ligarse. Aunque algunos estudios muestran ventajas postoperatorias respecto a los otros tipos de operaciones, es mucho más costosa.

 

En resumen, la hemorroidectomía parece más efectiva que la hemorroidopexia, aunque esta última produce menos dolor postoperatorio. En cuanto a la desarterialización, parece que presenta ventajas frente a las otras dos, pero el coste la hace más inaccesible.

  

Dolor y cuidados postoperatorios

La recuperación de una operación de hemorroides es dolorosa y molesta. Se recomienda tomar antiinflamatorios para el dolor. El tiempo de recuperación varía según cada operación, pero la herida puede tardar hasta un mes en cicatrizar. Durante los primeros 10 días desde la operación, hay que ir con cuidado y descansar, aunque no es necesario estar en la cama. Hay que tener precaución a la hora de sentarse, y muchas veces se recomiendan cojines especiales con un agujero en el centro para sentarse sin presionar la zona operada.  Después de los 10 días, ya se podría hacer vida normal y volver al trabajo.

Respecto a qué época del año es mejor para operarse, no hay contraindicaciones para ninguna época en particular, pero al ser una recuperación molesta y algo dolorosa, hay que tener en cuenta que puede condicionar las vacaciones si se hace en verano. Además, como es importante evitar los episodios de diarrea durante el postoperatorio, los casos de diarrea pueden ser más frecuente en verano.

 


Fuentes: